sábado, 1 de enero de 2011

¡Oh corazón mío!




¡Oh, corazón mío! ¿A qué ribera te diriges? No hay ante ti ningún viajero, ni camino alguno;
¿dónde se encuentra el movimiento, dónde se encuentra el descanso en aquella ribera?
Allí no hay agua, ni barco, ni barquero;
ni siquiera hay una cuerda para arrastrar el barco,
ni hombre alguno para tirar de ella.
No hay tierra, ni cielo, ni tiempo, ni nada;
allí no hay ribera ni hay vado.
No existe allí ni el cuerpo ni la mente; y,
¿cuál es ese lugar que puede calmar la sed del alma?
No lo encontrarás en ese vacío.
Sé fuerte y entra dentro de tu propio cuerpo;
pues allí tu pisada será firme.
¡Oh corazón mío! Considéralo bien y no vayas a ninguna parte.
Aparta de ti todas las imaginaciones y afiánzate en lo que eres...

Kabir

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