viernes, 13 de septiembre de 2013

De "La cosecha"



Día tras día, mis manos se levantaron a tu puerta, pidiendo, pidiendo.
Tú me diste y me diste, a veces un poquito, a veces mucho. Yo cogía y dejaba, a mi antojo.
¡Algunas cosas me pesaban más! Otras las dejé para jugar, y las rompía cuando me cansaban... El montón de ruinas y olvidos de tus limosnas se hizo tan grande, que te escondía. Y mi corazón se cansó de esperar y esperar, y cayó rendido.
Ahora te pido así: "¡Ten, ten!".
¡Destroza todo lo que hay  en este platillo de pedir! ¡Apaga esta lámpara de tu inoportuno centinela! ¡Tómame las manos; levántame sobre el montón de tus limosnas, que aún sube, a la desnudez infinita de tu presencia solitaria!"

Rabindranath Tagore

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